Día 1 - Encuentro por la justicia y la paz. (17 abril 2025, Medellín, Co.)


El centro de formación Los Pomos nos abrió sus puertas con un gesto sencillo y lleno de cuidado: en cada habitación había una tarjeta con nuestro nombre, como si alguien ya hubiera pensado en nuestra presencia antes de llegar. Las instalaciones, entre escaleras, árboles y senderos nos hicieron sentir el ambiente de bienvenida. 

Las voces y risas de los participantes que iban llegando llenaban el lugar hasta que poco a poco el murmullo se fue apagando. Era tiempo de iniciar las actividades del Encuentro. 😀📖

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El equipo de UCU preparó el devocional de apertura. Era jueves santo, el día en que recordamos que el Maestro se inclinó, tomó una toalla y lavó los pies de sus discípulos. Un gesto que rompe esquemas, que desarma, que limpia el polvo del camino.

Con plena conciencia de haber venido de Dios y de que ahora volvía a él, y perfecto conocedor de la plena autoridad que el Padre le había dado, Jesús interrumpió la cena, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó a la cintura. Después echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura. -Juan 13:4-5 (BLPH)

 

Entonces Karmen, Maritza, Dara y Jesús tomaron vasijas con agua, se arrodillaron y comenzaron a lavar nuestros pies. Uno por uno. En silencio. Con ternura.

Como dijo Karmen, eso fue un acto que cerraba y abría al mismo tiempo. Cerraba las prisas, las cargas, los pendientes que venían de lejos y abría el alma a lo que vendría: a los aprendizajes, a los retos, a la comunidad.

Cada pie lavado era una bienvenida sin palabras. Un recordatorio de que este encuentro no era solo un evento, sino un espacio y tiempo apartado.

Entendimos que no podríamos salir transformadas si no nos dejábamos tocar primero por el amor del Señor, y luego por el amor de nuestras hermanas y hermanos de COMPA, CECE, UCU y MUC. Porque solo quien ha sido amado, puede llevar consuelo. Solo quien ha sido servido, puede servir.

Al caer la noche, compartimos la mesa. Pan, vino, y una comunidad reunida en Medellín bajo el mismo deseo: abrir caminos de paz donde hoy hay dolor.

  

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Así comenzó el Primer encuentro latinoamericano por la justicia y la paz, desde la fe y las ciencias. 🌱

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