¡Jesús nos acompaña!
Imagen: Página de mi cuaderno de notas del proyecto de la ILC. Agosto 2022
Es de mi alegría informar que los productos de mi proyecto están tomando forma y pronto serán aplicados, en su primera fase entre la comunidad de Compa Noreste. Como muestro en la imagen previa, son tres:👇
1.Taller temático/informativo sobre Biblia y violencia de género. Para lo cuál estuve realizando lecturas, tomando asesorías y apuntes de personas expertas en el tema, esto en los meses anteriores. (Hablo de esto en entradas pasadas del blog)
2. Protocolo de acción. A partir de conversaciones que tuve con Mary (Secretaria general de Compa) y René (Obrero Regional de Compa Noreste), entendí que para el movimiento nacional sería relevante un acercamiento práctico y concreto al problema de la violencia de género en las relaciones, pero me sentía limitada por mis conocimientos del tema, sobre todo en el área psicológica. Gracias a Dios, Adriana se contactó conmigo para ayudarme con esta parte. Ella tiene mucho interés en el tema, estudia psicología y vive en Nuevo León.
3.Ponencia/Artículo. Mientras se construye el taller y el protocolo, estoy documentando la experiencia para presentarla como estudio de caso en mi universidad. Poco a poco me estoy informando de eventos o espacios en los que podría hacerlo. Gracias a Alejandra, graduada en Psicología por la UAdeC, que me ayuda con la elaboración y lectura de material metodológico para esta fase del proyecto.
¡Gracias a Dios por lo avances, la claridad que me ha dado y la comunidad que se suma a colaborar!😀💓
Pero también quisiera hablar de la parte difícil...
Los síntomas de la depresión que me aqueja, a veces se presentan con más fuerza... lo que me sucedió durante el mes de agosto y septiembre. Por fortuna, estoy recibiendo atención profesional, tomando medicamento, cuento con mi red de apoyo y con la gracia de Dios. Pero fuera de mi situación específica, es una realidad que la labor académica puede resultar agotadora para cualquier estudiante. Lo veo en mí misma, y en mis compañeros de universidad todos los días.
El cansancio, desesperanza y soledad, se respiran constantemente en la universidad que estoy estudiando, por ejemplo, el seminario de investigación debería ser un espacio en el que mostramos avances de nuestros trabajos, pero se ha vuelto una sesión silenciosa y desalentadora, es difícil no sentir angustia. Me preocupaba la situación de mis compañeros, que cada clase manifestaban agobio, mientras yo también luchaba con mi salud mental, pero trataba de animarlos como Dios me diera palabras.😬
Un día, de los más frustrantes en el salón de clase, me preguntaron cómo le hago para seguir adelante sin perder el sentido de la vida en una labor tan solitaria como la investigación y además estar dedicando tiempo a otro proyecto (el de la ILC) y mi respuesta fue... No estoy sola, ¡Jesús está haciendo ciencia conmigo! Su gracia y esperanza sostienen mi trabajo y la convicción de un mundo mejor que encuentro en Él me mantiene en pie.
Fue así que desde mis limitaciones, preocupaciones y nuestras necesidades como investigadores en formación, les propuse compartir una comida una vez a la semana y ser intencionales con la amistad. Si la presencia de Jesús en medio de mi trabajo académico me alienta, si tengo el privilegio de ser acompañada por la familia ILC, sin duda yo puedo reflejar ese calor de comunidad a mis compañeros.
Al principio nos pareció una idea loca😅, me comentaban que "a estas alturas" (en posgrado) nadie va la universidad a hacer amigos, pues somos competencia y además no hay tiempo para convivir. Con la curiosidad de que si eso funcionaría o no, empezamos a hacerlo y descubrimos que nos gusta reunirnos en los jardines de la Facultad de Filosofía y Letras. Realmente nos ha hecho bien compartir la comida y platicar sobre nuestras preocupaciones, desafíos y logros. Nuestras investigaciones ya son bastante difíciles como para que los celos y envidias hagan más pesada la labor académica.




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